El Sermón del Monte

Empezamos el estudio de una de las partes más conocidas de la Biblia. Casi no hay persona culta, y seguramente no hay cristiano, que no conozca por lo menos parte de este famoso sermón. Algunas de sus enseñanzas están bien difundidas, aunque muy poco entendidas. Las bienaventuranzas, el Padre Nuestro, la exhortación de amar a los enemigos, la enseñanza sobre el matrimonio y el divorcio, y la designación del cristiano como la sal y la luz del mundo son ideas ampliamente conocidas.

Pero a pesar de ser muy conocido, todavía vale la pena estudiar cuidadosamente este sermón. Porque la verdad es que, con todo el conocimiento que hay acerca del sermón, esta parte de las Escrituras no es bien entendida. Esto se debe a dos razones. La primera es que la manera más usual de hacer referencia al Sermón del Monte (no podemos decir estudiarlo) es sacar algunas frases o porciones fuera de su contexto y explicarlas en una manera indebida porque la frase suena bonito. Esto es lo que con frecuencia se suele hacer. La segunda razón es que los eruditos han puesto el Sermón del Monte al servicio de su filosofía o su teología, en lugar de interpretarlo en relación con su intención original.

Los que hacen esto último también se dividen en dos campos. El primer campo se compone de aquellos que forman la escuela que (no muy correctamente) se llama “el evangelio social”. También se les ha puesto el nombre de “modernistas”. Interpretan el Sermón del Monte como un plan de mejoramiento humano que nada tiene que ver con el sacrificio vicario de Jesús. Su enfoque es algo sentimental y rechazan la teología “sangrienta”. Su filosofía es netamente humanista y su interpretación del Sermón del Monte dejaría sorprendido a Mateo, que nunca perdió de vista la cruz.

El segundo campo es el que lleva el nombre de “dispensacionalismo”. Los de esta escuela afirman que el Sermón del Monte no tiene que ver con los cristianos de hoy. Las enseñanzas del sermón, dicen, no son para los de la Iglesia, sino para el Reino. Afirman que nuestro Señor empezó a predicar el Reino y que el Sermón del Monte está relacionado con la inauguración de este Reino. Pero, por desgracia -continúan diciendo- los judíos no aceptaron esta enseñanza, y Jesús, por esta razón, no pudo establecer su Reino. Sostienen que Jesús, casi como un segundo plan, decidió iniciar la Iglesia transitoriamente, y que después de este paréntesis se iniciará otra vez el Reino con los judíos; Llegado ese momento, Jesús pondría en vigor las enseñanzas del Sermón del Monte, pues el sermón fue diseñado para la “era del Reino”. No es difícil notar cómo estas dos desviaciones hacen efectivamente que el Sermón del Monte sea poco entendido.

Sin embargo, hay algo correcto en las dos posturas. El énfasis sobre lo ético de los que abogan por el evangelio social es muy cierto. De la misma manera el énfasis de los dispensacionalistas en que el sermón trata del reino también es muy apropiado. Podemos juntar los dos énfasis y afirmar que el Sermón del Monte trata de la ética del Reino. Tal afirmación es correcta, pero no es completa. Al decir esto no hemos dicho todo sobre el Sermón del Monte. Tenemos que saber que no podemos cumplir, ni entender, la ética del sermón sin la redención en Jesucristo. Asimismo tenemos que entender que nosotros los cristianos tenemos que aplicar diariamente esta ética del Reino, porque somos ciudadanos del Reino, y el Reino ya es ahora.

(Podemos mencionar aquí que no despreciamos la obra que el Espíritu Santo hizo en expositores anteriores. No somos los primeros cristianos que estudian el Sermón del Monte; los que lo estudiaron antes nos pueden marcar el camino. Uno de los mejores estudios sobre el Sermón del Monte, escrito por David Martyn Lloyd-Jones, es publicado por T.E.L.L. Se puede conseguir en librerías evangélicas. Seguimos la interpretación ofrecida en esta obra. Solamente que no la podemos seguir muy de cerca porque tenemos que reducir dos gruesos tomos a unas cuantas lecciones. Pero, vale la pena conseguir la obra; es muy recomendable.)


INDICE

Lección 1:
Introducción………………………………………………………………………………………5
Lección 2:
Todas las cosas nuevas………………………………………………………………………8
Lección 3:
Un nuevo sistema de valores.
Las Bienaventuranzas I…………………………………………………………………….10
Lección 4:
Las Bienaventuranzas II……………………………………………………………………13
Lección 5:
Las Bienaventuranzas III…………………………………………………………………..16
Lección 6:
Una nueva relación con el mundo ……………………………………………………19
Lección 7:
Una nueva justicia.
Una nueva orientación hacia la ley………………………………………………….22
Lección 8:
Una nueva justicia.
Una nueva actitud hacia la humanidad…………………………………………..25
Lección 9:
Una nueva justicia.
Una nueva religiosidad I…………………………………………………………………28
Lección 10:
Una nueva justicia.
Una nueva religiosidad. La oración I………………………………………………32
Lección 11:
Una nueva justicia.
Una nueva religiosidad. La oración II……………………………………………..35
Lección 12:
Una nueva justicia.
Una nueva actitud hacia los bienes materiales……………………………….38
Lección 13:
Una nueva justicia.
Nuevas normas de justicia……………………………………………………………….41
Lección 14:
Nuevas instrucciones para entrar en el Reino.
Nuevas pautas ético-morales…………………………………………………………..44
Lección 15:
Nuevas instrucciones para entrar en el Reino.
Nueva apreciación de la Palabra………………………………………………………47

 

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